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Confío que ponemos atención a lo que cantamos aquí el Domingo por la mañana, una de mis líneas favoritas de un coro de un himno de los que he cantado. “Miren hay un manantial de tinta carmesí” Ustedes pequeños ¿saben lo que significa? Carmesí: Rojo oscuro, la sangre de Cristo. “Miren hay un manantial de tinta carmesí, más blanco que la nieve tu puedes ser hoy” No hay nada mejor que eso, lo que es mirar al todo suficiente Salvador, lo que es bañarse en la sangre de Cristo. Eso es saber lo que significa estar unido a Él, en su muerte, su sepultura y su resurrección y sobre esa Roca tener la absoluta certeza, la inquebrantable convicción que la condenación de Dios ha sido desviada y que su perdón es seguro no sólo para hoy sino para toda la eternidad.
“La obra poderosa de Dios” fue nuestro título el Domingo pasado mientras veíamos Colosenses 2:11-15 La obra poderosa de Dios es una referencia a la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Cuando vemos su muerte en la cruz del calvario, al contemplar su entierro y aún más cierto cuando contemplamos su resurrección, vemos a Dios obrando poderosamente. No sólo vemos el Poder de Dios obrando en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, pero igualmente cierto, igualmente glorioso, vemos a Dios obrando poderosamente cuando nos une a Cristo en su muerte sepultura y resurrección, ahí el nos hace nacer de nuevo con una nueva esperanza. Eso es lo que consideramos la semana pasada. Si estuviste aquí recordaras que les dí cuatro ejemplos, voy a iniciar hoy con el cuarto ¿Por qué? Porque nos sirve de guía como una gran introducción de los versos que vamos a mirar en Col. 2:16-17 esta mañana. Así que pon atención mientras comparto este ejemplo de la obra poderosa de Dios. Es adaptada de un libro que leí algunos años atrás por Jeremy Walker “La vida en Cristo” pienso que es el título, lo recomiendo altamente.
“Hay una mujer contenida en una mera apariencia de piedad. Siempre esta en su lugar el Domingo en la mañana, lee su Biblia diariamente, su ortodoxia es estelar, huele a un hereje a una milla de distancia, ella es feliz cuando el predicador dice la verdad pero siente que debe dejar la aplicación al Espíritu Santo, le gusta cuando el predicador señala la hipocresía y sinceramente espera que la Sra. Jones este escuchando. Vive la vida en modo acusativo, es pronta en dejarle saber a las personas cuando no han alcanzado el estándar requerido. Escucharla es como beber vinagre. Entonces un día ella comienza a sentir su corazón enfermo, comienza a lamentarse sobre el pecado de su corazón. Se olvida sobre los agravios de los demás, ella está extasiada con la gloria de Dios, ha estado hablando con otros acerca de la belleza de Cristo, está llena de gratitud, sus oraciones se convierten en balbuceos de un corazón roto, sus oraciones chocan como olas en las costas del cielo. ¿Qué ha pasado? ¡Ella ha nacido de nuevo! Es el ejemplo de la obra poderosa de Dios.
Empecé con este ejemplo no sólo por la razón que mencioné antes, sino porque nos presenta no únicamente la conversión de un pecador, sino de un pecador en particular. Nos demuestra la conversión de un Legalista.
Ahora el Legalismo toma muchas formas, el Legalismo viene en varios tamaños y colores ,y tiene muchas expresiones diferentes. Pero en la raíz de todo Legalismo, no importa en qué forma se demuestre, en la raíz de cada forma, de cada instancia del Legalismo se haya esta premisa “La aceptación de Dios de mí está basada en mi comportamiento” eso es. Quitamos el exterior, ignoramos la forma cualquier forma en que se muestre a sí mismo, y cuando nos abrimos camino a través de todo ello, llegamos justo al corazón del asunto, esta premisa se encuentra siempre ahí, reside siempre en el corazón simplemente como “La aceptación de Dios de mí está basada en mi comportamiento” Ese es el punto de vista del mundo de el legalista, ese es el modo automático del legalista. No puedo ser culpable de sobre enfatizar esto, es de suma importancia entender la esencia del Legalismo, que nunca perdamos de vista su latido y sus patrones de pensamiento, su manera de proceder. Es extremadamente importante por un par razones, déjame imprimir estas brevemente en ti sólo para comenzar.
La primera es esta: El Legalismo mantiene a la gente fuera del Reino, por esta causa nos debe llamar la atención, el Legalismo mantiene a la gente fuera del Reino. Tuve unos pensamientos cuando estaba aquí el Lunes en la mañana, por tanto tuve una semana para realmente analizar estos pensamientos desde cada ángulo, “tal vez es un poco exagerado… no se acerca esto… no…” y critiqué este pensamiento desde cada ángulo. Pero aquí estoy hoy, convencido de lo que estaba el Lunes cuando se comenzó a dar forma a mis pensamientos, es simplemente esto: habrá mucho más gente en el infierno como resultado del Legalismo que por todos los otros pecados combinados. Esto debería hacernos sentar y querer saber más sobre el tema, querer saber más sobre cómo funciona ese proceso de pensamiento que lo envuelve, cómo lo identifico, el saber cómo vencerlo.
Segunda razón de por qué es extremadamente importante es, aún como cristianos, aquellos que confiesan su fe en el Señor Jesucristo, aquellos que han sido lavados en ese “manantial carmesí, blanco como la nieve puedes ser hoy” aún aquellos que decimos Amén! Mil veces Amén a esta gloriosa verdad. ¿Sabes? hasta el día que muramos la posición caída de nuestro corazón será Legalismo, batallaremos con eso hasta el día que el Señor nos lleve a casa, esa cicatriz se queda contigo el resto de tu vida. Es una inclinación natural del corazón, una propensión a la que gravitamos sin esfuerzo, hacia el Legalismo. Así que vamos a considerar hoy este tema en base a Colosenses 2:16-17
Antes de sumergirnos en estos dos versículos, déjame darte una visión general de este libro para que veas dónde estamos y lo pongas en un contexto más grande. Hay simplemente 4 secciones principales en el libro de Colosenses, la primera sección comienza en la introducción del capítulo 1, aquellos de ustedes familiarizados con La Palabra de Dios, saben que los números grandes los capítulos, los números pequeños los versículos, no son inspirados cierto? Todos sabemos eso, no son parte de lo que dijo Dios sino que fueron agregados, años después, de hecho siglos después, simplemente para ayudarnos a encontrar un pasaje y navegar a lo largo de la Palabra de Dios. Si me hubieran consultado a mí, no lo hicieron, obviamente :)ya saben por qué, pero si me hubieran consultado yo hubiera objetado fuertemente con la manera en que dividieron el libro de Colosenses. Pues la primera sección en el capítulo uno va hasta el capitulo 2 verso 3, ahí es donde yo hubiera terminado el capitulo 1 y yo hubiera puesto una palabra sobre ese capítulo “Doctrinal” es la esencia de esa primera sección. Pablo es muy doctrinal, especialmente cuando desarrolla la suficiencia del Hijo de Dios.
Para mí el capitulo 2 hubiera empezado donde nuestras Biblias marcan el verso 4 del capítulo 2 y de ahí sí, hacia el final del capítulo y hubiera puesto la palabra “Polémico” porque aquí Pablo es un poco pendenciero y entra en una batalla con oponentes, aquellos que cree van a causar problemas en la iglesia en Colosas y les da a estos oponentes en la cabeza, es combativo, es polémico.
El tercer capítulo, en efecto, capítulo 3 verso 1 pero o hubiera dejado hasta el capítulo 4 verso 6. Para mí es donde el capítulo 3 hubiera acabado porque es donde la tercera sección termina y hubiera escrito sobre esta sección la palabra “Practico” porque aquí Pablo aplica su Doctrina y su polémica en las vidas de estos creyentes.
Y la cuarta sección, no muy emocionante pero ahí está iniciando en el verso 7 hasta el final del capítulo simplemente una lista de saludos. Ahí lo tienes, ese es el libro de Colosenses a vuelo de pájaro, cuatro secciones es: Doctrinal, Polémico (presentando sus argumentos al derecho y al revés, Pablo presenta su caso como un abogado en un sala de la corte), Practico y las Salutaciones.
¿En cuál sección estamos? en la Polémica. Empezamos verso 4 capitulo 2 Y esto lo digo para que nadie os engañe (los disuelva, les tome de la mano y les lleve al camino equivocado?) con palabras persuasivas.” Están allá afuera, los van a escuchar, se enfoca en cuatro. La primera es Humanismo o tradición humana, iniciando en el verso 8 ya la miramos, nos quedan tres, tres palabras persuasivas: Legalismo, Misticismo y Ascetismo. Las encontramos en este capítulo empezando en el verso 16 al verso 23. Déjenme leer esta sección en su totalidad y regresaremos y daremos nuestra atención total al verso 16 y 17. Escuchen entonces la lectura de la Palabra de Dios:
“16 Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo 17 todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.
18 Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal,19 y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.
20 Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos 21 tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques22 (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?23 Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.”
Ahí los tienen, los tres argumentos persuasivos restantes, y el está rogando mientras habla a los creyentes de la iglesia en Colosas a permanecer firmes al enfrentar estas palabras persuasivas para que nos sean engañados. El Legalismo, Misticismo, Ascetismo, están como lo habrás notado entretejidas, porque están interconectadas en estos versos vamos a dividir estos versos en tres secciones y nos enfocaremos en cada una. Hoy vamos a ver Legalismo, versos 16 y 17 lo que tenemos aquí es muy simple, tenemos simplemente un mandamiento mira lo que dice en el verso 16 “Por tanto, nadie os juzgue” ahí lo tienen es un mandamiento. El apóstol Pablo escribiendo bajo la inspiración del Espíritu de Dios “nadie los juzgue” para entender el mandamiento tenemos que entender tres cosas.
Primeramente la razón, ve la razón de Pablo para este mandato. ¿Dónde está la razón? Mira la primera palabra en el verso 16 ¿cuál es? “Por tanto” cuando ves esta palabra, qué es lo que inmediatamente asumes. Lo que Pablo esta por decir, se relaciona con lo que acaba de decir. Y qué es lo que acaba de decir, versos11-15 él está afirmando esa maravillosa doctrina de la unión con Cristo. Lo que significa estar circuncidado en Cristo, eso es lo que significa ser uno con Cristo en su muerte, su entierro y su resurrección. El ha considerado el significado de esa unión “legalmente” como cristiano unido a Cristo en una unión mística, es indisoluble como una unión eterna. El hecho de que soy uno con él tiene un significado legal, soy uno con él por lo tanto su muerte es mi muerte, su entierro es mi entierro y su resurrección es mi resurrección. Significa que su pago en mi lugar por mi pecado y su sufrimiento de la ira desatada de Dios sobre la cruz del calvario, ¿adivina que? Legalmente es mío!! Y entonces soy perdonado en Cristo! estoy vestido con la justicia de Cristo en Cristo! Y toda mi esperanza está puesta en Cristo. Pero no sólo soy uno con Él en su muerte, entierro y resurrección legalmente, soy uno con Él en su muerte, entierro y resurrección virtualmente. Lo que quiere decir esto, que el Espíritu Santo ahora reside en mí, y por virtud de su presencia en mí, el poder del pecado ha sido roto, la carne, esa es la vieja naturaleza. Todo lo que yo era en Adán es condenado en la cruz del calvario, fue sepultado, y soy resucitado a una nueva vida en unión con Cristo.
Ahora no solo la penalidad del pecado ha sido pagada, sino el poder del pecado es roto. Verso 16 “Por lo tanto” en otras palabras si entendiste lo que acabo de decir en versos del 11 al 15, esta es la secuencia de Pablo “Por lo tanto que nadie los juzgue”. Como ves esa unión con Cristo, legal y virtual es transformadora y altera tu relación hacia otras cosas, Pablo está pensando primordialmente en cuanto a la Ley. Cambia!, porque tú estás en Cristo, ahora tienes una relación diferente con la Ley. Ahí está la razón para el mandamiento: nuestra unión con Cristo.
La segunda razón es esta, mira el contenido del mandamiento “Por lo tanto que nadie los juzgue” no se detiene ahí él tiene algo muy especifico en mente “en comida o en bebida” lo que comes lo que no comes, lo que bebes lo que no bebes “o en cuanto a días de fiesta” lo anual “luna nueva” lo mensual, “o días de reposo” semanal. Estos días que constituían el calendario judío así que ¿de qué está hablando aquí? Se está refiriendo a la Ley. Sin embargo necesitamos ser muy específicos en nuestra definición de Ley, necesitamos viajar atrás en el tiempo hasta el Éxodo, hasta Moisés la figura prominente en la historia de Israel, quien guía al pueblo en su salida de Egipto, los junta en las faldas del monte Sinaí, la gloria del Señor desciende, la nube envuelve la montaña, hay sonido estruendoso como de trompeta, los truenos y relámpagos, ahí Moisés asciende al monte donde recibe la Ley y es por eso que es llamada la Ley Mosaica, y tenemos todos los detalles en Éxodo, Levítico y Deuteronomio.
Históricamente los teólogos han identificado tres tipos de Ley dentro de la Ley Mosaica, (Lo sé, esto es tedioso, pero es tan importante y podemos completamente evitar tanta confusión en cuanto a nuestra relación con la Ley si mantenemos estas tres categorías a la vista.) Primeramente hay leyes que son llamadas Morales “No mataras” ¿sabes qué? ese mandamiento aplica a toda la gente, en todo lugar, en todo el tiempo, es una revelación del carácter eterno, santo de Dios, es lo que se llama la Ley Moral.
Hay además otras leyes en esa Ley Mosaica que tienen una naturaleza Civil, eso es que tienen que ver con el gobierno. En el Sinaí Dios estableció una Teocracia, Él era la cabeza de la nación y les dio leyes de cómo deberían de gobernarse ellos siendo una Teocracia. Nunca más ha habido otra Teocracia física, hay una Teocracia espiritual con Cristo en la cabeza, pero la Teocracia física terminó con el último Rey Davídico y su muerte, sustituido con su cumplimiento en el Señor Jesucristo. Así que todas esas leyes civiles ya no aplican, ciertamente podemos ir a ellas por sabiduría, y podremos encontrar ciertas verdades y principios en ellas pero ya no estamos bajo esa Ley Civil.
En tercer lugar, (si perdí a alguno por favor no levantes tu mano), en tercer lugar la Ley Ceremonial, leyes referentes a la religión, hay festivales, la pascua, el día de la propiciación, siete festivales anuales que la nación tenía que celebrar, un templo: un tabernáculo, un altar de incienso, un altar donde sacrificaban todos los animales, el arca del pacto; hay un sacerdocio con su ropa confeccionada y todas esas ceremonias elaboradas, hay series de lavamientos, hay una ley en cuanto a la dieta, todas esas leyes constituyen la Ley Ceremonial. A esta es a la que Pablo esta refiriéndose aquí “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo,” Este es el contenido de su mandamiento.
Y ahora miremos en tercer lugar a la lógica detrás del mandamiento, lo cual nos trae al verso 17 “ todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.” Hay alguien que nos visita esta mañana nunca antes te he conocido, imaginemos que te alcanzo en el estacionamiento, el sol esta brillando y se ve tu sombra, yo me acerco a tí pero me quedo mirando tu sombra y de tu sombra yo puedo percibir en relación a mi sombra algo de tu tamaño, si eres esbelto o no tanto, algo de tu altura, si estás de perfil quizá la forma de tu nariz, si es aguileña o no, si tu cabello es largo o corto, y tal vez pueda distinguir algo de lo que llevas puesto pero hasta ahí, si yo quiero saber cómo te ves en realidad ¿qué tengo que hacer? Tengo que quitar mi vista de la sombra y mirarte a ti! Te miro a tí cara a cara. Eso es lo que Pablo está diciendo aquí, el Antiguo Testamento, toda la Ley Ceremonial, Cristiano piensa a través de esto, el tabernáculo, la tienda de reunión, el sacerdocio Aarónico, todos los sacrificios, todas las ofrendas, toda esa sangre, todas esas regulaciones sobre el lavamiento, lo que puedes comer lo que no puedes comer. Todo es parte ¿de qué?, de una sombra, y cada sombra tiene ¿qué? un cuerpo. Esta sombra tiene un cuerpo, el cuerpo es: Cristo! Por consiguiente el punto de Pablo, la lógica aquí es muy simple, si quieres conocer a Cristo, miras a Cristo!. Y Cristo ha sido revelado ahora en su totalidad. Si das un paso atrás al Antiguo Testamento regresas a los días de la sombra, y la sombra fue dada por un propósito y fue para dar una impresión tenue del bosquejo del cuerpo que vendría finalmente, pero era solo una sombra, apuntaba a cosas que vendrían, la sustancia, el cuerpo, es Cristo. De modo que la lógica es esta a medida que escribe a la iglesia en Colosas “Hay unas cosas que van a escuchar, van a escuchar a gente que anda de aquí a allá diciendo: No deberías beber eso y definitivamente no deberías comer eso; deberías lavar tus manos de esta manera; deberías hacer esto; deberías observar estos días; deberías atender a tales festivales; deberías de emocionarte acerca de esto; deberías estar haciendo esto; no deberías estar haciendo aquello”. La lógica de Pablo es esta, Miren quiero que entiendan esto tales personas estan viviendo en la sombra, era una sombra, era temporal! Ya se fue! Porque la sustancia ha llegado el Señor Jesucristo! Ahí está la razón del mandamiento, el “Por lo tanto” nos apunta hacia adelante versos 11 al 15 donde tenemos el contenido del mandamiento enfocado en la Ley Ceremonial, y tenemos la lógica detrás de este mandamiento porque Pablo sabe que este posible buen argumento va a venir o tal vez ya está circulando. Estos creyentes escucharán en algún punto “oh eres salvo? Fantástico!” “Crees es Jesucristo? Alabado sea Dios! Yo también, pero para ser realmente salvo, pero para ser realmente santificado, para ser realmente espiritual, para estar realmente cerca de Dios… (oh suena muy piadoso, ¿o no?) Debes observar estas leyes!” Pablo apunta a qué, ¿cuál es el mandamiento? “Nadie los juzgue” Entiendan, ustedes ahora pertenecen a la sustancia, a Cristo y esa sombra se ha ido, y se ha ido para siempre.
Pues bien Pablo sabe que esta gente será susceptible a este argumento fino y convincente, peor aún susceptibles a ese argumento verosímil ¿por qué? te daré dos razones, hay muchas pero déjame darte dos. La primera es esta: Muchos de nosotros aún hoy, batallamos en entender nuestra relación con la Ley Ceremonial muchos cristianos que he conocido, yo tomo su profesión de fe como válida. Tal he conocido a creyentes que se emocionan por celebrar la Pascua; he conocido cristianos que van al Antiguo Testamento en términos de normas y regulaciones acerca de que pueden comer y que no pueden comer; he conocido cristianos que quieren volver el día del Señor al sábado e instituir más de los aspectos ceremoniales de la observancia del día de reposo tal como los encontramos en el Antiguo Testamento; y he conocido a unos cristianos que caen en un patrón de manera de pensar similar. Y caigo en la conclusión, de que algo no está completamente dando la medida, algo está perdido en su pensamiento, ellos fallan en comprender que la sombra se ha ido! Se ha ido amigos, la sustancia, el cuerpo, ha llegado! y contemplamos a Cristo cara a cara. Y ya no estamos atados a esos aspectos de la sombra los cuales sirvieron de una función muy importante en el A. T. pero ahora dan camino a una realidad más grandiosa que es Cristo. Por los cual algunas personas batallan con esa dicotomía, a tal punto que son susceptibles a esa manera de pensar, susceptibles a ese argumento verosímil.
Por otro lado aún más común, la razón por la que muchos de nosotros somos susceptibles a este argumento verosímil es la siguiente, algunos de nosotros batallamos en entender lo que significa realmente estar EN Cristo. Y porque luchamos con entender lo que significa realmente estar EN Cristo, todavía somos susceptibles a esa vocecita persistente detrás de nuestra cabeza, de que en alguna manera, no estoy seguro qué; en alguna forma, no estoy seguro cómo; pero el hecho de que Dios me acepte depende de mi comportamiento, y porque esa voz persistente permanece detrás de nuestra cabeza, hay esta singular susceptibilidad hacia este particular argumento verosímil. Esta bien ya eres salvo, pero para ser realmente santificado, para ser realmente santo, para ser super-espiritual y para realmente conocer a Dios, aquí esta lo que realmente debes HACER. Este es el espíritu del Legalismo.
Voy a desenvolver este espíritu preguntando estas 4 preguntas, y voy tratar de contestarlas lo mejor que pueda. La pregunta número uno es esta:
1. ¿Exactamente de dónde viene el Legalismo?
Viene de una fuente, la fuente es el ORGULLO, esa fuente al emerger de la tierra de una manera se expresa en dos corrientes. He aquí la primera corriente, el Legalismo surge de la noción de que mi comportamiento agrada a Dios. El Legalismo resulta de la noción de que mi desempeño agrada a Dios. Dios debe estar contento de que voy a la iglesia cada semana, no he faltado en 17 años, espero que lleve la cuenta tan bien como la llevo yo. Dios deber estar complacido con la cantidad de dinero que doy a la iglesia. Dios debe estar satisfecho con todo lo ocupado que estoy, oh la multitud de actividades que invierto en hacer. Dios debe estar agradado de que no soy como ese sujeto de allá, no me ha dicho, pero seguro está contento que soy como aquel tipo. Ese es el espíritu del Legalismo el cual fluye de la corriente de esta noción de que mi comportamiento intrínsecamente, agrada a Dios.
La segunda corriente que fluye de la misma fuente es la siguiente: el Legalismo surge de la noción de que mi comportamiento influencia a Dios ¡influencia a Dios!. Tim Keller escribe en uno de sus libros “El modo estándar del corazón del ser humano es buscar controlar a Dios a través de nuestro comportamiento” el modo estándar esto es el modo automático, si se nos deja a nosotros mismos ese es el modo hacia el cual caemos. “La condición base del corazón humano es buscar controlar a Dios a través de nuestro comportamiento” Cómo funciona? así de simple, si yo hago “esto” Dios debe hacer “aquello”. Si me comporto de esta manera, Dios está obligado a comportarse de aquella manera. Si me refreno de esto, Dios está obligado a hacer aquello. Conocí a una mujer, no puedo ahora ni recordar el contexto, pero la conversación está grabada en mi memoria, tiene que haber sido hace un buen, yo sólo tenía tal vez unos 20 años así que retrocedemos un buen tiempo, y esta mujer estaba tal vez en sus setentas. No puedo recordar siquiera como terminamos en esa conversación pero era acerca de la esperanza de gloria, la esperanza del cielo, las bases de nuestra esperanza, en qué está fundada nuestra esperanza. Y estas son las palabras que ella profirió: “Yo he tocado el piano por 30 años en la iglesia, Dios debe dejarme entrar” ¿Qué es esto? Esto es Legalismo. El Legalismo que surge de la noción de que mi comportamiento agrada a Dios o el Legalismo que surge de la noción de que mis acciones influencian a Dios. Somos susceptibles a esto porque fallamos en entender completamente lo que declara el apóstol Pablo “Yo sé que nada bueno mora en mí, esto es en mi carne”, en otras palabras no hay nada que pueda hacer que en alguna manera, estilo, forma, agrade a Dios. Y no hay ningún modo absolutamente en que yo influencie a Dios con algún aspecto o componente de mi comportamiento.
2. Segunda pregunta es esta, ¿Cómo se manifiesta el Legalismo? Voy a construir 4 declaraciones:
1. El legalismo inicia por el rechazo de la doctrina de la depravación total, ahí es donde inicia. El legalista empieza rechazando la doctrina de la depravación radical o depravación total. No necesariamente en confesión, el todavía puede suscribirse a ella “Si yo creo esto” pero la rechaza en la practica.
2. El legalismo reduce el pecado a acciones, en lugar de en la condición nata del corazón. Si, el pecado son acciones, pero en primer lugar son qué? son impulsos, son deseos, lo que sale de la boca, lo que se expresa en la vida es simplemente el residuo del corazón.
3. El legalista crea una lista de marcas identificables. Lo que hacer y lo que no hacer.
4. El legalista piensa que su adherencia a esta lista constituye su obediencia. Esto es lo que el no creyente hace, estas marcas se convierten en la clave para la salvación, a tal punto que estas marcas identificables son el factor distinguible sobre el por qué se es salvo. Aún el creyente permanece en la susceptibilidad a esta manera de pensar, no en cómo lo aplica para la salvación sino en cómo lo que aplica en cuanto a la bendición. Así que tengo estas marcas identificables y pienso que a través de estas marcas basadas en mi comportamiento de alguna manera, esto agrada a Dios, de alguna forma esto influencia a Dios y esto será la clave para la bendición de Dios hacia mí. Esto está basado en mi comportamiento y es el espíritu del Legalismo.
Déjame darte unos ejemplos prácticos, hacemos esto con nuestras doctrinas; decimos “Estoy creciendo en mi entendimiento de Teología, no entiendo porque la gente no entiende lo que yo entiendo, la verdad no entiendo. Puedo ganar argumentos sin mucho esfuerzo, soy un baluarte de Ortodoxia!, Dios me va a bendecir”. Lo podemos hacer con nuestro ministerio “ Estoy sumamente ocupado, ni te puedes imaginar que tanto hice para el Señor esta última semana, atendí varias células, hice visitas, ofrecí ayuda, quedé super cansado anoche, Dios me va bendecir!” Lo podemos hacer con nuestras experiencias “ Tengo un momento de exultación al orar y siento un increíble sentimiento de abatimiento cuando veo mi pecado, Oh y esto significa que algo está ocurriendo y que Dios me va bendecir”. Lo podemos hacer también con nuestra ética, “No puedo creer lo que hizo, es una locura, estoy agradecido que no soy como él, yo no tomo, ni fumo, no voy a bailes y no porque no tenga ritmo, Dios me va bendecir!”. Lo podemos hacer también con nuestras causas benéficas “ Estoy protestando en las clínicas de aborto, estoy ministrando a los pobres de la ciudad, estoy involucrado en la política, estoy a la vanguardia de las libertades civiles, estoy confrontando la desigualdad racial”, no hay nada malo con ninguna de esas cosas, pero decimos que por esas cosas creemos “Dios me va bendecir”. Lo podemos hacer con nuestras convicciones, decimos “Estoy criando mis hijos de tal manera, porque sé que es lo que quiere Dios, utilizo ese libro grueso de cómo criar a hijos y lo sigo al pie de la letra, de hecho, le agregue unos capítulos míos mas, YO SÉ que Dios me va bendecir”. Podemos hacerlo con nuestros distintivos doctrinales, “ Doy gracias a Dios por la Iglesia donde voy, mira como hacen esto o lo otro en aquellas iglesias, los programas, mira su membresía, mi Iglesia si lo tiene todo en orden y Dios me va a ¿qué?… bendecir!. Sabes lo que tenemos en cada una de estas instancias, tenemos a un Legalista. No estoy predicando a nadie aquí ¿verdad? estoy predicando al aire. Es el espíritu del Legalismo. Es esta posición natural de nuestro estado caído, que aún como Cristianos, nosotros creemos, mis acciones, mi comportamiento, mi desempeño, lo que hago o no haga, es lo que hace la diferencia en todo el mundo. Que de algún modo esto va captar la atención de Dios, que de alguna manera esto me va dar gracia delante de Dios, y que Dios, lo diré otra vez, que Dios me va bendecir!. Oh el Legalista, él o ella se está preparando una gran caída ¿acaso no? La idea de, y muchos van por la vida así, “ Si yo hago esto, Dios va hacer esto, no hago aquello, Dios no va hacer aquello”, es esta idea de que yo puedo influir a Dios y que Dios no está sino reaccionando a mis acciones y comportamiento. Tenemos nuestras metas y objetivos, “Si tan solo sigo haciendo, ejecutando, cumpliendo, obrando y obrando y obrando, Dios me va bendecir!” “Dios hará que mi vida sea placentera, Dios me va quitar el sufrimiento, los obstáculos, Dios va salvar a todos mis hijos, Dios me va dar un gran matrimonio, Dios me prosperará financieramente, Dios hará esto, Dios hará aquello” eso querido amigo es el clamor del Legalista, el individuo que cree que nuestra relación con Dios tiene que ver con nuestras obras cuando en realidad nuestra relación con Dios tiene que ver con Cristo. Que el que Dios me acepte a mí, no es porque algún tiempo yo obedecí a Dios, el que Dios me acepte a mí es porque Cristo maravillosamente y perfectamente obedeció a Dios!. Que liberador es eso, cuan verdaderamente liberador es, servir a Dios esforzado e impulsado por su Gracia.
La pregunta numero tres. ¿Por qué es tan peligroso? Pienso que puedes responderlo tú mismo, pero como quiera lo hare yo. ¿Por qué es tan peligroso? Podría decir un sin fin de razones pero solo diré cuatro razones, solo cuatro de por qué el espíritu de Legalismo es tan peligroso.
Numero uno, es engañoso, oh engaña tan sutilmente que es delusorio ¿por qué? porque el Legalismo da la apariencia de una vida espiritual. Es lo que hace. El Legalismo da la apariencia de una vida espiritual. Lo hace en individuos “Miren lo que hago, puedo poner palomita a todas las cosas de mi lista” Lo hace con iglesias que aún mucho tiempo después que el Espíritu de Dios ha dejado a tal compañía de creyentes, ellos pueden seguir generación tras generación siempre y cuando tengan ¿qué? suficientes normas y regulaciones que les den la apariencia de vida, cuando realmente la vida está completamente ausente. Oh es tan engañoso!
Dos, es peligroso porque halaga, nos favorece. El Legalismo no se ve como pecado. El adulterio se ve como pecado ¿o no? asesinar se ve como pecado, perder tu temperamento se ve como pecado, abusar de alguien se ve como pecado, tener una rabieta de celos y envidia se ve como pecado, pero el Legalismo no se ve nada como se supone el pecado se debe ver. Entonces el borracho que se da a la borrachera no se siente nada cómodo yendo a la iglesia; un adultero no se siente bien en la iglesia; pero el Legalista, he aquí el problema, se siente como en casa en una iglesia porque el Legalismo es halagador. Porque se basa en el comportamiento.
Tercera razón es esta, el Legalismo distrae. Detrae la atención de las cosas que realmente nos esclavizan. He estado en unas iglesias hace años, una en particular que se especializaba en los 5 grandes. Alguien que ha estado en ciertas partes de África ha escuchado de localizar los 5 grandes: elefante, rinoceronte, león etc. etc. Bueno esta iglesia se enfocaba en los 5 grandes, no animales sino pecados, y estos son: bailar, beber, fumar, apostar y ver películas. Y mientras tuvieras los 5 grandes en orden tú eras un creyente. Distrae! ¿Por qué? porque distrae la atención de los pecados del corazón. Nunca un sermón sobre la envidia, nunca un sermón sobre la amargura, nunca un sermón sobre la glotonería, nunca un sermón sobre el chisme. Nunca nada que toque siquiera las esquinas del corazón, todo se encuentra en lo externo. Y en tanto haya una observación externa, un cumplimiento externo de normas y regulaciones, haz y no hagas, y no estoy comentando en el merito de estas, no es relevante para el punto donde acaban, podrían ser extremadamente buenas, podrían ser extremadamente malas, eso no es lo importante. Es la mentalidad detrás de ello, de que mientras me conforme a una lista externa, estoy vivo! Mientras me conforme a un patrón externo de comportamiento, Dios está contento conmigo.
En cuarto lugar es tan peligroso porque destruye. La mordida del Legalismo es tan venenosa. Su veneno se riega a todo el cuerpo, cegando los ojos, tapando los oídos y paralizando los miembros, fractura el gozo de la amistad y la convivencia, e insensibiliza el corazón dejando nada más que un cascarón vacío.
Y la cuarta y última pregunta, voy a concluir con esta. ¿Cómo lo resistimos? Pablo lo contesta ahí en el verso 16 “Por lo tanto” así es como lo resistimos. Lo resistimos viviendo en los versos 11 al 15. Lo resistimos disfrutando lo que significa ser uno con Cristo, verso 14,15. Lo que significa ser uno con Cristo y por lo tanto en comunión con Dios. Lo que significa ser uno con Cristo y por lo tanto perdonado de nuestros pecados, ese es verso 14. Lo que significa ser uno con Cristo y por lo tanto ser libre de todo lo que formalmente nos aprisionaba. ¿Cómo resistimos el Legalismo? entendiendo que todo lo que somos, lo somos por virtud de nuestra unión con Cristo, entendiendo que separados de Cristo no somos nada. No somos nada en nosotros mismos. No traemos nada a la ecuación, no traemos nada a la mesa, no ofrecemos nada a Dios. Venimos una vez más con esa declaración del Apóstol Pablo resonando en nuestra mente “Yo sé que nada bueno mora en mí, esto es en mi carne” Mi esperanza no está en mí, mi esperanza está en otro, mi esperanza está en el Señor Jesucristo. Dios no me acepta porque yo obedezco… oh escucha este pequeño párrafo, entiende esto si no captaste nada más:
Dios no me acepta porque yo obedezco, Dios me acepta porque Cristo obedeció. Cristo vivió la vida que yo estaba obligado a vivir, Cristo murió la muerte que yo estaba obligado a morir. En Cristo, Dios está satisfecho conmigo, ya no necesito justificarme ante Dios, no tengo que actuar. Dios está satisfecho conmigo porque está satisfecho con Cristo. En Cristo Dios está complacido conmigo, porque El se complace en Cristo y esta realidad me libera a vivir para Dios.
Todos ustedes recuerdan la historia del Hijo Pródigo, pobremente titulada, pues no es realmente la historia de un hijo pródigo es la historia de dos hermanos verdad? el hermano mayor, el hermano menor, ambos se rebelaron contra su padre, ambos rechazaron al padre. ¿Cómo rechazo y se rebeló el hermano menor a su padre? Haciendo cosas malas, “Dame mi herencia” se va lejos, la malgasta en un estilo de vida degenerado. ¿Cómo se rebeló el hermano mayor contra su padre, en realidad cómo rechazó a su padre? (Atento con esto) Haciendo “cosas buenas”. Se queda en casa y se conforma, pero sus verdaderos colores salen a la superficie ¿cuándo? Cuando regresa el hermano menor arrepentido y su padre no sólo lo recibe sino lo recibe prodigando todas las bondades concebibles sobre él y el hermano mayor lo resiente. El hermano mayor resiente la recepción de su padre para su hermano menor, además el hermano mayor resiente que su padre está prodigando ¿qué? su herencia otra vez sobre su hermano menor y ¿cuál es el proceso de pensamiento del hermano mayor? Estás tomando lo que es mío y se lo estás dando a él. Yo me quedé en la casa, yo me conformé, hice todo lo que se esperaba de mí, yo cumplí con todo lo de la lista. ¿Sabes lo que le está diciendo a su padre? Tú me debes! Y en esa actitud del corazón el está revelando lo que realmente es en el núcleo de su ser, es un legalista furioso. Él es un legalista fundado en su desempeño que piensa que puede manipular a su padre, que no tiene realmente consideración, ni amor por su padre, que está interesado únicamente en lo que puede obtener de su padre y cree que le viene lo que ha de venir porque él ha cumplido. De modo que ambos, el hermano menor y el hermano mayor, ambos se rebelaron, ambos rechazaron a su padre, y ambos se encuentran en necesidad ¿de qué? de arrepentimiento. El hermano menor, el pagano, podemos detectarlo a una milla de distancia ¿acaso no? Algunos hemos estado ahí. El legalista? O no tenemos idea, yo oro mi amigo si ese eres tu reunido aquí este día que has escuchado lo que has escuchado, en tu corazón, en un año, 5 o 10, 20 años no me importa, el factor motivador de tu vida siempre ha sido este “Si yo actúo de este modo, si hago esto, si me refreno de hacer aquello, entonces Dios me debe, eso garantizará mi salvación, eso garantizará la bendición de Dios”. Entiende esto amigo, eso te hace el hermano mayor y eso te hace tan perdido como el hermano menor y eso te pone en ¿qué? necesidad de la gracia salvadora. Y este es un llamado y amonestación a arrepentirte de tu pecado, ¡Legalismo!. Ven al que nos salva a todos, el Señor Jesucristo y entiende una vez más por la tercera vez, Dios no nos acepta porque obedecemos, Él nos acepta porque Cristo obedeció. Cristo vivió la vida que supuestamente yo debería vivir, pero no la puedo vivir porque me no me puedo deshacer del pecado, Cristo murió la muerte que yo estaba condenado a morir, para que fuera hecho libre en Él.
Nuestro Padre intercedemos hoy por aquellos que todavía no conocen al Señor Jesucristo, intercedemos seria y fervientemente orando que tu Espíritu pueda acompañar la proclamación de tu Palabra y pueda crear vida donde no hay nada sino muerte y que pueda alumbrar donde no hay nada sino oscuridad perpetua. Pedimos esto por el avance de tu Reino entre nosotros, pedimos esto por tu esplendida gloria, lo pedimos a ti en el nombre incomparable de Jesucristo. Amen